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Tras un largo período de reflexión y estudio del
Diaconado Permanente en nuestra Archidiócesis, y
después de haber definido las características
propias del ministerio diaconal estable con
arreglo a las necesidades pastorales, a la
formación adecuada de quienes aspiran al
ministerio ordenado del Diaconado, el Sr.
Arzobispo ha aceptado a cinco aspirantes que han
completado la formación requerida y que reúnen las
condiciones canónicas e idóneas para iniciar el
proceso último, previo a su posterior ordenación.
Esta iniciativa del Sr. Arzobispo refrenda
su interés y su apoyo al ministerio diaconal
ejercido de forma permanente, que acontece en una
grata noticia para nuestro colegio diaconal y
sobre todo y más importante, para el pueblo
creyente que recibe a cinco nuevos servidores,
cuya única misión es imitar a Cristo en su acción
de servir.
El servicio diaconal se explicita en tres grandes
campos: la Caridad, la Evangelización y la
Liturgia, pero previo a estas grandes áreas, hay
un cimiento profundo y sólido sobre el cual se
apoya cualquier actividad o servicio en la
Iglesia: la identidad cristiana que se concentra
en lo ontológico, en el ser de la persona.
Una persona, cuya vida familiar será icono de la
Familia de Nazaret viviendo en humildad, en
sencillez y en oración, en una familia que es
lugar de encuentro, en una familia en la que brote
la alegría y haga presente a Jesús Resucitado. Una
familia que transmita la fe a sus
hijos, a sus nietos y que toda ella participe con
su ejemplo en la evangelización del ambiente donde
se encuentre.
Una persona libre, que exprese y acepte hacer
presente en todos los ámbitos de la vida que está
llamado a ser otro Cristo, que no vino a ser
servido sino a servir.
Como dicen los Santos Padres: será los ojos y el
oído del Obispo. Abrazado a su báculo y con la
imposición de manos, el Espíritu Santo le capacita
para que ministerialmente lleve con fidelidad a
buen fin, las tareas que el Obispo le encomiende.
Desde esa voluntad de vincularse a la tarea
diaconal, la Iglesia escruta y conoce los signos
del Amor de Dios en la vida de los
aspirantes, y encuentra hijos idóneos que
percibiendo desde la espesura de nuestro tiempo un
susurro del Espíritu, han respondido como Samuel:
Habla Señor que tu siervo escucha...
Para nosotros, es tiempo de Gracia el inicio
de esta Cuaresma del 2012 nos brinda la
ocasión para conocer lo que en verdad hay en
nuestro corazón y la oportunidad de convertir
nuestras actitudes a la acogida de la
Misericordia, reconociendo cómo somos y sin hacer
ascos de nosotros mismos, confiados en que Dios
nos ama a cada uno como somos, que contempla en
Jesucristo, su Hijo, las llagas, los padecimientos
y las heridas que le muestra al Padre, causadas
por nuestras debilidades y pecados y asumidas por
Él, transforma en Belleza nuestra
indignidad e inmerecidamente nos redime.
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